Aunque en varias películas de Narcisa Hirsch fue el protagonista, Rafael Maino sigue siendo un secreto como cineasta. Su potencia audiovisual logró una mención en un concurso del Goethe, en el momento del auge del cine experimental argentino, aunque parte de su obra fue filmada en la clandestinidad durante la última dictadura y la mayoría de las películas en super8 de Maino nunca se exhibieron en público. Su obra tiene un gran valor estético como histórico, porque su homoerotismo particular desafiaba la censura de la época, al mismo tiempo que registra su mundo íntimo con un pulso muy personal. Un pionero del cine queer.