Según Olivera, “yo tenía ganas de hacer algo sobre los ‘deme dos’, la gente que volvía de Miami con mercadería comprada en dólares. Escribí un argumento, oponiendo a estos personajes con la gente que todavía creía en el trabajo y el esfuerzo, y lo titulé ‘Deme dos’. Resolvimos que Ayala la dirigiera y convocamos a dos autores de primer nivel para desarrollar el guión, Jorge Goldenberg y Oscar Viale, que hicieron un excelente trabajo. Viale propuso el título ‘Guita grande’, que a nosotros no nos gustaba, así que tomamos una frase que ya estaba en el argumento original y decía ‘Dios es argentino’. Poco después, cuando la filmábamos con ese título, pasó lo de Malvinas y la gente creía que estábamos haciendo una película patriotera. Se me ocurrió PLATA DULCE, que mi socio Luis Osvaldo Repetto objetó diciendo que sonaba a guita de la timba. Entonces le dije: ‘Justamente, Martínez de Hoz fue la timba’. En general, las películas toman su título de una época pero PLATA DULCE pegó tanto que terminó denominando a la era de Martínez de Hoz”. (Fragmento de una entrevista con Fernando M. Peña para Malba Cine)