Sergio comparte un balcón con su vecina Nieves durante la cuarentena de 2020 en Montevideo y, con un vidrio como toda separación, pueden compartir y expandir recuerdos, experiencias del presente, prácticas artísticas y una sensibilidad que hace del diálogo un universo muy íntimo y altamente expansivo a la vez. Una pandemia, una ventana, un puerto y, sobre todo, una mirada compartida y comprometida en no dejar de ser lo que queremos mientras vivimos mirando un horizonte cambiante, inestable, misterioso que cada vez se vuelve más cósmico.