Basada en «Los vengadores de la Patagonia trágica» de Osvaldo Bayer, el film fue una audacia en su momento pese a que los episodios reconstruidos en el relato ya tenían más de medio siglo. En parte por el costo de producción, pero también porque el poder militar seguía siendo una presencia ominosa en la realidad política argentina. El film tiene una realización vigorosa y un acierto mayor en la caracterización del militar que interpreta Héctor Alterio, no sólo por el trabajo del actor sino porque el personaje permite a Bayer y Olivera trascender los maniqueísmos y concentrar cinematográficamente, en una escena memorable, el paradójico rol de un ejército que se pretende nacional pero que durante todo el siglo XX sólo supo ser el instrumento sanguinario de privilegios oligárquicos y extranjeros. El film se estrenó con gran éxito, pero luego de varios meses de exhibición Ayala y Olivera decidieron retirarlo de cartel, en parte por presiones manifiestas de Tato y en parte porque, según recuerda Olivera, “en Mendoza grupos del E.R.P. tomaron el cine donde se pasaba la película para decirle al público que ese ejército era el mismo que ahora seguía reprimiendo, etc. etc. Inmediatamente después de retirarla empezaron a llegarnos las amenazas de la Triple A”. Recién volvió a exhibirse durante el gobierno de Raúl Alfonsín.