Con su historia de rebelión individual contra la rutina cotidiana, la obra La fiaca fue un éxito desde su estreno en 1967. El autor Talesnik recuerda que una inspiración importante fue el film Il posto (1960), de Ermanno Olmi, donde un adolescente obtenía trabajo en una empresa con la perspectiva, a la vez deseada y temida, de que fuera «para toda la vida». Esa es la misma dicotomía que enfrenta Néstor, el hombre que un día decide faltar a la oficina porque tiene fiaca. Ni siquiera su mujer comprende lo que ocurre y le dispara una frase que en este contexto es atroz: «Vos naciste para ser oficinista». La adaptación, realizada por Ayala en colaboración con Talesnik, inventó recursos cinematográficos sencillos pero eficaces para describir mejor el mundo interior de Néstor, notablemente interpretado por Norman Briski. Con el tiempo el film no sólo conservó su frescura sino que adquirió un valor documental adicional por la precisión con que describe el modo en que vivía un empleado de clase media en la sociedad argentina de los ’60.