Segunda colaboración entre Aries y el gran escritor y ensayista David Viñas. No tuvo la repercusión pública de EL JEFE pero abordó la cuestión política de manera más directa y elaborada: una agrupación decide blanquear su imagen postulando como candidato a un veterano de carrera intachable, confiando en la posibilidad de manipularlo a su antojo. Por detrás de esa trama hay un retrato agudísimo de las tradiciones políticas conservadoras, su opacidad y su relación con la aristocracia venida a menos. Se hizo durante uno de los pocos momentos de la Argentina del siglo XX en el que fue posible filmar casi cualquier tema sin temor a la censura oficial (a pesar de una fauna de censores vocaciones y oficiosos). Anticipa el interés de Ayala y Olivera por hacer un cine adulto y con perspectiva crítica, ratificado después en las mejores películas de la empresa.