La Fundación Proa encargó al documentalista argentino Enrique Bellande un film sobre el tendido del gasoducto Camisea, una travesía de 730 kilómetros desde la selva de Cusco hasta la costa de Lima. Con la misma mirada minuciosa que caracterizó su film previo, Ciudad de María (2002), Bellande utiliza la cámara como un instrumento de precisión para capturar el esfuerzo humano y la escala monumental de las máquinas frente a la vastedad de la naturaleza amazónica. Lo que comienza como un registro observacional se transforma, bajo la lente de Bellande, en un film de aventuras. Su ambición por descubrir imágenes impensadas para el ojo humano lo sitúa en la tradición de las grandes épicas de Werner Herzog, quien en sus memorias suele evocar con fascinación esa misma región del Perú como uno de los últimos escenarios de la desmesura sobre la Tierra. Esta proyección, que recupera el film tras dos décadas de ausencia, se realiza a partir de una restauración digital producida por el propio director mediante el escaneo de los negativos originales en 16mm. Con la presencia de Enrique Bellande.