En ese plano debe decirse que El cuarto poder diagnosticó correctamente lo que sucedería con el periodismo en los años siguientes. Hasta los ’70 pudo pensarse que existía en él cierta pureza, la suficiente como para provocar la caída del presidente de la nación más poderosa del mundo. Pero, quizá por eso mismo, el sistema se ocupó de que ese rol protagónico, ese peso compensador presuntamente independiente implícito en la fatigada expresión “Cuarto Poder”, se fuera diluyendo hasta confundirse con los intereses de los otros poderes.
Parece razonable que las primeras bajas de ese proceso fueran los periodistas televisivos, dada la fama que alcanzan a través del medio masivo más popular y, por eso mismo, influyente. Esa fama es una de las ventajas que disfruta el personaje de Nicole Garcia, prestigiosa conductora de un noticiero de TV que no sólo pone la cara sino que conduce un equipo de investigadores, asume responsabilidades de editora y prepara personalmente las entrevistas que realiza. Un amigo pone en sus manos un documento que revela la participación del gobierno en un reciente crimen político, y Garcia decide valientemente que eso es noticia, sin medir las consecuencias, que no se hacen esperar.
No conviene revelar lo que sigue, porque entre las virtudes del relato se cuenta su estructura de corte clásico, que depende de revelaciones debidamente administradas. Se puede anticipar sin embargo que Garcia encuentra ayuda (y un complemento ético) en el personaje de Philippe Noiret, con el que ha tenido una relación en el pasado, aunque los detalles de ese vínculo también se revelan poco a poco. Noiret se desempeña en el periodismo gráfico, que está menos expuesto (y también tiene menos peso político), por lo que puede llevar a cabo indagaciones con una discreción que resulta imposible para Garcia. Parte importante de la eficacia del film se sustenta en la convicción que saben transmitir ambos intérpretes y en el grado de detalle con el que el director Serge Leroy describe cada paso de la indagación.
Se le puede reprochar al film algún personaje innecesariamente caricaturesco, como el del jefe de Noiret, que parece salido de una película de la década del ’30. Tampoco demuestra mucha inteligencia uno de los jerarcas políticos en su modo de confrontar con Garcia. Pero está claro que el tema del film no son ellos, ni tampoco el crimen político en sí mismo, sino las implicaciones éticas que se derivan del caso. En este sentido, las conclusiones del film están expuestas de un modo que resulta devastadoramente persuasivo.
Data Sheet
El cuarto poder (Le 4ème pouvoir, Francia-1985) de Serge Leroy c/Philippe Noiret (Yves Dorget), Nicole Garcia (Catherine Carre), Roland Blanche (Andre Villechaise), Michel Subor (Xavier Mareche), Toni Cecchinato, Jean Lescot, François-Eric Gendron (Remy Marie). 95′