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Malba celebra sus 25 años con anuncios históricos para el futuro del museo

El Estudio Frida Escobedo estará a cargo de la ampliación del museo que duplicará su superficie para exposiciones; Eduardo Costantini dona la Colección Daros Latinamerica de 1232 obras contemporáneas y 17 obras maestras del arte moderno latinoamericano; y crea el Malba Art Trust, con un presupuesto inicial de USD 50 millones para asegurar la continuidad de la institución.

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Buenos Aires, 18 de septiembre de 2026 — En el marco de la celebración de su 25° aniversario, Malba realizó anoche una gala privada a la que asistieron casi 600 personalidades de la cultura, entre artistas, coleccionistas, empresarios y filántropos de Argentina y del mundo. En ese marco, su fundador y presidente, Eduardo F. Costantini, realizó una serie de anuncios que se encuentran entre los más importantes de la historia de la institución y dan inicio a una nueva etapa de desarrollo.

En primer lugar, confirmó la ampliación del museo por debajo de la Plaza Perú, que duplicará la superficie de salas de exhibición, y reveló el estudio arquitectónico internacional que estará a su cargo: el Taller Frida Escobedo, con sede en Nueva York y México. Luego de su discurso, invitó al escenario a la arquitecta Frida Escobedo para que presentara el proyecto preliminar a los asistentes de la gala. La ampliación ya se encuentra en etapa proyectual y se estipula su inauguración para fines de 2029 o comienzos de 2030. Se sumarán nuevas salas de exposiciones temporales, un nuevo auditorio, espacios multiusos, una plaza-patio exterior, talleres, espacios de guardado y oficinas. En palabras de Frida Escobedo: “El proyecto no apunta simplemente a ampliar el espacio disponible sino a transformar el museo en su conjunto, creando nuevas relaciones entre los programas que volvieron a Malba lo que es hoy”. Las nuevas salas de exposición convivirán con espacios diseñados específicamente para cine, literatura, educación y programas públicos. Los auditorios y los espacios multiuso podrán integrarse al recorrido general del museo o funcionar de manera independiente, permitiendo que una proyección, una conversación, una actividad educativa o un evento sucedan en simultáneo, o incluso fuera de los horarios habituales de apertura. Esto supone una expansión no solo física sino también de la presencia cotidiana del museo en la vida cultural de la ciudad. Escobedo agregó: “La relación con el espacio público de la ciudad, por debajo de la Plaza Perú, es uno de los ejes centrales del proyecto. Malba gana el espacio que necesita para crecer, mientras la plaza conserva su carácter de espacio abierto y público”. El Estudio Frida Escobedo tiene una extensa trayectoria en el ámbito cultural y actualmente se encuentra al frente de la renovación integral del Centre Pompidou, del Ala de Arte Moderno y Contemporáneo del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) y del nuevo complejo para la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar.

En segundo lugar, Costantini anunció la donación al museo de la Colección Daros Latinamerica, adquirida en enero de 2026 e integrada por 1232 obras de 117 artistas de la región y producidas principalmente entre las décadas de 1950 y 2010. Además dio a conocer la donación de 17 obras modernas latinoamericanas valuadas en millones de dólares, incorporadas a su colección personal en los últimos años. Las obras en cuestión que pasan a ser parte del patrimonio de la Fundación Malba son: Diego y yo (1949) de Frida Kahlo, el último autorretrato de busto pintado por la artista mexicana antes de morir; Baile en Tehuantepec (1928) de Diego Rivera, considerada una de las pinturas de caballete más importantes del muralista; Las distracciones de Dagoberto (1945) de Leonora Carrington, una de las obras más significativas de la célebre artista surrealista, y, también de su autoría, la imponente escultura La Grande Dame (1951). De Remedios Varo se suman las pinturas Simpatía (La rabia del gato) (1955) y Armonía (1956). Del artista cubano Wifredo Lam, la obra Omi Obini (1943) perteneciente a su serie de paisajes antropomorfos. Bachué (1925), escultura de la diosa madre de la mitología chincha realizada por el colombiano Rómulo Rozo; otras importantes esculturas de la modernidad latinoamericana como Pudor (1922) y Tocadora de banjo (1925) del ítalo-brasileño Victor Brechelet y Cobra grande (1943) de la brasileña Maria Martins. Además se suman a la colección Malba las pinturas O urso (El oso) (1925) de Vicente do Rego Monteiro, Soldados Mexicanos (1930) de José Clemente Orozco, Consumatum est (1942) de Juan O’Gorman, Coloritmo 8 (1956) de Alejandro Otero y dos pinturas del boliviano Alejandro Yllanes tituladas Tragedia del Pongo (1932) y Wiraqucha Danzante (Carnival of Oruro) (1941). Con estas incorporaciones, la Colección Malba-Costantini de arte latinoamericano moderno y contemporáneo que comenzó su historia en 2001 con 223 obras donadas por su fundador, ahora reúne aproximadamente 3.000 obras, ubicándose entre las colecciones latinoamericanas más importantes y extensas del mundo.

Otro gran anuncio de la noche, de la mano del fundador del museo, fue la constitución del fideicomiso “Malba Art Trust”, con un capital inicial aportado por Costantini de 50 millones de dólares, destinado a garantizar la continuidad y el futuro de la institución. En la actualidad, el presidente de Malba aporta entre tres y cuatro millones de dólares cada año para cubrir el déficit del museo. Este fondo inicial permitirá garantizar la continuidad de las exposiciones, la programación y el funcionamiento general del museo en el futuro. Junto con el anuncio, Eduardo Costantini invitó a los presentes y a los mecenas de todo el mundo a sumarse a esta iniciativa con nuevos aportes, para que el museo pueda proyectarse al infinito en el tiempo.

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