Aunque no profundiza en sus relaciones con la mafia, la película se basa con notable precisión en las prácticas de una banda de asesinos profesionales (entre cuyos fundadores se había contado el célebre gángster Bugsy Siegel) que la prensa bautizó “Murder Inc.” En más de una década de actividad, la organización cometió cientos de asesinatos por encargo de terceros, muchos de los cuales nunca se resolvieron por la falta de conexión entre el asesino y la víctima y porque la banda hacía desaparecer los cadáveres o los volvía inidentificables. Esa metodología es minuciosamente descripta en el film, así como la forma en que la organización fue desmantelada poco a poco. Algunas escenas, como la muerte de Rico, están basadas con gran exactitud en episodios del caso real. El director Windust enfermó gravemente a poco de comenzar el rodaje, así que Bogart pidió a su amigo Raoul Walsh que lo completara, cosa que hizo aunque se negó a recibir crédito por ello. El vigor narrativo del veterano Walsh, la sórdida naturaleza del tema y una estructura de múltiples flashbacks dieron como resultado uno de los films más oscuros y de mayor suspenso de todo el ciclo noir.