En ese recorrido de lo particular a lo general, Echeverría construye una estética a partir de la ausencia, con rastros, objetos y testigos, con recursos esencialmente cinematográficos (el travelling que rodea el predio donde se encontraba el campo clandestino donde Juan fue visto por última vez) y también con todo lo que normalmente se descarta de una entrevista: las vacilaciones, los fallidos, los silencios, la búsqueda de complicidad previa o posterior y, desde luego, la irritación ante la pregunta inesperada. En el difuso contexto político del cine alfonsinista, el film rompió el pacto de impunidad que aún protegía al poder militar en los medios, venció el miedo que inspiraban amenazas y atentados, condenó en tiempo real la sanción de las leyes de “Obediencia debida” y “Punto final”. A cambio debió resignarse a una circulación restringida, sin estreno comercial, y al desinterés del Instituto de Cine, que demoró su apoyo al proyecto mientras pudo y sólo concretó su aporte en veinte latas de material virgen una vez terminado.
Ficha técnica
Dirección y guion: Carlos Echeverría.
Fotografía: Horacio Herman, Carlos Echeverría.
Montaje: Fritz Baumann.
Música: Mercedes Sosa, Pedro Menéndez.
Textos: Osvaldo Bayer, Carlos Echeverría.
Con la presencia de: Esteban Buch.
Productora: HFF München, INCAA.
Argentina-Alemania 1987, 160’