Esta película recorre un viaje de diez años en el que atravesé una transformación radical desde una hiperfeminidad hacia una masculinidad desafiante. Lo que comenzó como un experimento para cuestionar la idea de que la testosterona justifica el comportamiento masculino, fue transformándose poco a poco en algo mucho más complejo. A través de este recorrido personal, el acto de transgredir las normas de género se convierte tanto en un espejo como en una lente para examinar la manera en que los sistemas sociales construyen la identidad, moldeándonos no solo dentro de lógicas de género rígidas, sino también convirtiéndonos en vigilantes y reproductores de esas mismas normas. La película revela las relaciones de poder que entrelazan la clase, el género y la violencia sistémica en la sociedad mexicana, su cultura y sus tradiciones.