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Los Sueños de Grete Stern
Por Luis Príamo

Grete Stern comenzó a publicar la serie de fotomontajes de los “Sueños”, compuestos para la revista Idilio, de Editorial Abril, en el primer número de la publicación, editado el 26 de octubre de 1948. Por entonces el fotomontaje como género no contaba con ningún antecedente significativo en nuestro país.

La revista Idilio introdujo dos novedades entre las publicaciones femeninas de la época: las fotonovelas y la página de “El psicoanálisis le ayudará” [en la que se publicaban los “Sueños”].

Sobre “El psicoanálisis le ayudará”, Grete nos dice: “Recuerdo que la parte literaria–interpretativa de la nueva sección estaba bajo la dirección del profesor Gino Germani, bien conocido en el ambiente universitario, que firmaba las notas con el seudónimo Richard Rest”.

Grete Stern. Sin título. Los sueños de triunfo y dominación, 1949.

En el texto de 1967 ya citado, Grete relata el origen de su relación con la Editorial Abril para concretar su trabajo fotográfico. Allí nos informa que fue ella quien propuso utilizar fotomontajes para ilustrar los sueños. Además

de disfrutar este tipo de trabajo, ella era evidentemente consciente de las posibilidades que ofrecía el género para representar el carácter excéntrico de la realidad onírica.

En total Grete realizó ciento cuarenta fotomontajes para Idilio. La página de “El psicoanálisis le ayudará” salía en todos los números de la revista, que era semanal, lo cual significa que la autora debía trabajar con bastante apremio para componer y entregar a tiempo cada pieza. Sus modelos fueron personas de la familia, amigos y vecinos (…) Todo se hacía en casa. El vestuario y la escenografía también eran domésticos, y la fuente de imágenes fotográficas complementarias era el propio archivo de Grete.

Grete realizó todos los trabajos para Idilio con una convención básica: el personaje del sueño, esto es la propia soñadora, siempre está presente en la imagen, ya sea de un modo explícito o implícito. En el primer caso –el más frecuente– la vemos participando como en una instantánea del sueño en desarrollo. En el segundo, la cámara asume el lugar de su mirada, produciendo lo que en cine se llama una toma subjetiva, procedimiento que introduce una variante formal sugerente.

El tema central que Grete desarrolló en sus fotomontajes (…) fue el de la mujer en situación de conflicto. Ahora bien, ¿de qué mujer se trataba? De la lectora de Idilio y corresponsal de la sección, desde luego. Según se desprende de las respuestas de Richard Rest, esta persona pertenecía a un espectro de clase bastante amplio, desde obreras y domésticas hasta mujeres de clase media, localizadas en ciudades o pueblos grandes y con aspiraciones de ascenso social que la época –años iniciales del primer gobierno peronista– alentaba exitosamente. Sin embargo, el personaje de los sueños de Grete es siempre una mujer de clase media. Ella no sólo concurre en los fotomontajes con su figura, ropas y costumbres, sino además con sus valores y sus crisis.

Grete Stern. Amor sin ilusión, 1950.

La serie de los fotomontajes para Idilio –o al menos su núcleo más significativo, según nuestro modo de ver– constituye la primera y más importante obra fotográfica argentina que aborda el tema de la opresión y manipulación de la mujer en la sociedad de la época, y las consecuencias alienantes del sometimiento consentido. Que estos trabajos fueran publicados por la revista del corazón más popular de aquellos tiempos, agrega un matiz irónico suplementario al humor de Grete, mordaz y cortante.

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Fragmentos extraídos del artículo “Notas sobre los Sueños de Grete Stern”, publicado en el catálogo de la exposición Mundo propio (Malba, 2019).

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