Surgido a comienzos de los 60, el Gay Girls Riding Club fue un club social que se reunía los domingos para socializar y andar a caballo. Su líder, Ray Harrison, impulsó la idea de filmar remakes amateurs de clásicos de Hollywood, actividad que pronto se volvió el eje del grupo y lo transformó en uno de los colectivos de cine underground más activos de la costa oeste. Proyectadas en bares y fiestas gays, sus películas celebraban la identidad queer mediante humor, parodia y camp. Las dos películas que integran este programa no solo demuestran el grado de sofisticación visual que alcanzó el grupo, sino que también evidencian cómo leían la cultura cinematográfica oficial, haciendo de la sátira una herramienta ideal para revelar los discursos de género y sexualidad que yacían ocultos en buena parte del cine de la época. Restaurada por UCLA y AGFA (American Genre Film Archive), la obra del GGRC se erige hoy como una pieza clave en el origen del cine queer y la cultura drag.