En su construcción y ejecución cinematográfica, la película es el gran antecedente de las comedias sofisticadas argentinas posteriores. Su tratamiento resulta singular: reemplaza el tono optimista y alocado típico del género por un cinismo desencantado, característico de su autor y adaptador, el novelista y dramaturgo español Enrique Jardiel Poncela. El éxito de sus novelas humorísticas y de sus piezas teatrales justificó que Lumiton invirtiera un capital considerable para sustraerlo de la guerra civil y traerlo a la Argentina, con el fin de promocionar la escritura y el rodaje del film. El resultado es rigurosamente fiel a su estilo, pródigo en el fraseo ingenioso, el juego coreográfico con múltiples personajes y la burla sistemática a las instituciones burguesas. Francisco Mugica, quien ya había desempeñado toda clase de tareas en el estudio, debutó aquí como realizador, esforzándose por encontrar la mejor forma cinematográfica posible para una sustancia esencialmente teatral. Se exhibirá en una hermosa copia original de 35mm recientemente adquirida por MADO en Montevideo.