Este fue el film más influyente de lo que en el campo del noir suele llamarse “police procedural”, una zona del género dedicada a la descripción del funcionamiento de la institución policial con una cierta impronta documental. Esa impronta caracterizó el estilo de este film, en una época en que Hollywood salía muy poco a la calle. Una mayor parte se filmó en locaciones neoyorquinas, con los protagonistas perfectamente integrados al paisaje urbano. Fue un proyecto personalísimo del productor Mark Hellinger, que ante todo era periodista. Falleció poco antes del estreno pero su voz acompaña el relato, que termina con una frase luego célebre por la posterior serie de TV homónima: “Hay ocho millones de historias en la ciudad desnuda: esta es una de ellas”.