En su primera aparición, Cesare, el sonámbulo controlado por el doctor Caligari, abre los ojos con una expresión de espanto extremo. Su gesto exagerado, el delineado excesivo bajo su mirada y el foco de luz intenso sobre su rostro son todos elementos que responden al diseño general de un ambiente plásticamente terrorífico. La historia que se cuenta en la película de Wiene se representa mediante escenografías de dibujos estridentes, con puertas y paredes inclinadas que están al borde de caer sobre los personajes. Este es el espacio proyectado por el narrador del relato; es desde su punto de vista que se presenta este sueño ciertamente gótico.