“El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde” de Robert L. Stevenson es considerada una de las piezas literarias más adaptadas a la pantalla del cine. Quizás sorprenda saber que esta versión de 1920 es tan solo la más famosa de las adaptaciones silentes y que se encuentra precedida por numerosas versiones cinematográficas desde 1908. Quizás la razón de su supervivencia se deba a John Barrymore y su icónica transfiguración que produjo pavor en el público, o tal vez, se deba a la reescritura del guión de Clara Beranger, que convirtió al Dr. Jekyll en un joven atractivo y lujurioso, en cualquier caso: es claro que la película perturbó los cuerpos de los espectadores… ¿será que aún podemos permitirle que nos afecte?